La amiguita de mi hija se quedó a dormir en mi casa y yo aproveché para comerme una pendeja.
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La amiguita de mi hija se quedó a dormir en mi casa y yo aproveché para comerme una pendeja.

La putita de la amiga de mi hija es una atorranta formoseña que llegó a Buenos Aires hace unos meses atrás. La zorra se está quedando a dormir bastante seguido en mi casa así que las ganas que tenía de cogérmela aumentaron conforme lo hicieron las noches de pijama party con mi hija. La vez que por fin tuve la chance de quedarme a solas con esta pibita es que por fin me pude dar el gusto de empomarme a una pendeja. Al principio se negó un poco pero después del tercer pijazo, cuando entendió que no había vuelta atrás, es que se quedó tranquila se dedicó a gemir como la perra en celo que es.

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